¡Crucifícale! ¡Crucifícale!

Había una vez un hombre malvado. Era un insurrecto, un rebelde, un asesino y un prisionero conocido. Este día sin embargo se enfrentaría a la justicia. Cometió delitos dignos de muerte. Y ahora iba a ser víctima de una crucifixión. Una de las formas más despiadadas de pena de muerte conocidas por la humanidad. Morir en una cruz era solo para los peores criminales.

En parte, debido al frío de la noche y mayormente al miedo indescriptible… Barrabás temblaba incontroladamente mientras caía de cara al suelo en su celda, en la cárcel. Estaba desesperado. Sin Esperanza. Sin defensa. Sin respuestas.

En la distancia podía oír personas gritando. También cantando. Él pensó que había oído su propio nombre mezclado con el aluvión de gritos y chillidos. Pero había un nombre que él oyó con claridad. JESÚS.

Barrabás había oído de este hombre… también llamado el Hijo de Dios. Supuestamente, este Jesús era un Hacedor de Milagros… e incluso afirmaba ser Dios hecho carne. Uno de los seguidores de Barrabás se había unido a este grupo de “cristianos” años atrás.

Pero él había escuchado que Jesús y sus seguidores eran muy pacíficos. ¿Por qué habría tantos gritos ahora? Como un doloroso recordatorio de su inmensa condena… podía oír vagamente a la multitud gritar… ¡Crucifícale! ¡Crucifícale!

Aún atrapado con turbación y terror… Barrabás escuchó algo que hizo que su estómago se retorciera y su corazón se detuviera. El ruido de las llaves. El sonido de la justicia. En el momento, la puerta de su celda se estaba moviendo y el soldado gritó para que salga inmediatamente.

Pero Barrabás no se podía mover.

“Vamos asesino, fuera de aquí” “Eres libre”. Pero su propia culpa no le permitía creerlo. “Ellos van a matar a Jesús de Nazareth en tu lugar”.

Con miles de preguntas viniendo a su mente… Barrabás rápidamente se paró sobre sus pies y salió apresuradamente de la prisión… hacia las calles de Jerusalén. Libre!

Un hombre culpable puesto en libertad en lugar de otro. ¿Es eso justicia?

El evangelio de Jesucristo es un mensaje escandaloso.

Es una revelación espeluznante.

Es una declaración profética.

Es una proclamación transformadora.

Es una verdad que salva el alma…

Y es el Poder de Dios para todo aquel que cree.

El evangelio es un mensaje acerca de Dios:

El Creador y el Sustentador del universo. Él es Perfecto en todos sus atributos. Intachable en todos sus caminos. Rectos en todos sus juicios. Él tiene todo el Poder y lo Sabe todo. Es Fuerte, Poderoso, Santo… Justo, Furioso, Vengador y Celoso. Él es Comprensivo, Paciente, Compasivo… Misericordioso, Lleno de Gracia, Amor y Perdón. Dios es Bueno.

El evangelio es un mensaje acerca del hombre:

Creado a la imagen del Dios Creador, aunque caído… desobediente, rebelde,  corrupto, orgulloso, malvado, maligno, pecaminoso, profano, injusto, impío, culpable, indefenso, desesperado, perdido,  condenado, separado de Dios y destinado al castigo eterno en los tormentos del infierno.

El evangelio es un mensaje acerca de  Jesucristo:

El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El Ungido de Dios quien Salva. Nacido de una virgen… muerto en una Cruz. Resucitado al tercer día. Amado del Padre, molido por nuestras transgresiones. Perfectamente inocente… aunque castigado por Dios por nuestra maldad.

Jesucristo es el único Camino hacia el Perdón.

El único Camino a la Reconciliación, Restauración y Redención.

El único Camino hacia la Esperanza Eternal, hacia el Verdadero Significado y Real Propósito en la Vida.

El único Camino hacia el Gozo, la Felicidad Perdurable  y el Placer Infinito.

El único Camino hacia la Salvación.

El único Camino hacia el Cielo.

El único Camino hacia la Gracia de Dios.

El evangelio es un mensaje acerca de ti:

¿Qué harás? ¿Qué harás?

¿Examinarás tu corazón malvado? … o … ¿persistirás en una Feliz ignorancia? …

¿Abrirás tu mente a la verdad de Dios?… o … ¿serás indiferente a tu conciencia culpable?…

¿Rendirás tu vida y tus planes  y tu futuro y tu esperanza, y tus sueños  y tus deseos y tus pensamientos  y tus acciones y tus palabras… todo al señorío de Cristo?… o… ¿continuarás negando Su llamado total sobre tu vida?

¿Confiarás en Jesús o rechazarás Su Amor?

¿Te arrepentirás de tus pecados?… o… ¿seguirás procediendo  en una vana autosuficiencia?

¿Te pondrás a salvo?… o… ¿vivirás en las manos del enemigo?

¿Recibirás Gracia?… o…  ¿enfrentarás la Justicia?

¿Qué harás? ¿Qué harás? ¿Qué harás?

Un hombre culpable… puesto en libertad… en lugar de otro inocente.

¿Es eso justicia?… NO… Eso es GRACIA!!!

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